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lunes, 11 de febrero de 2013

¿Exceso? Muy posible.

Caro no es sinónimo de bonito, igual que barato no es sinónimo de feo. Muchas personas piensan que cuanto más alto sea el precio de algún vestido o zapato, mas estiloso va a ser. Pero no siempre es así, veamos algunos ejemplos:


Este vestido diseñado por Debbie Wingham esta valorado en 5'7 millones de dólares, como 4'3 millones de euros y pesa ¡13 kilos! Esta salpicado en diamantes de dos kilates y es uno de los vestidos más caros del mundo.


Este vestido de Chloe and Resee cuesta nada más y nada menos que 15 millones de dólares, lo que equivale a 11'1 millones de euros. Este pequeño vestido negro tiene incrustados ¡Cien diamantes! Su precio no es nada accesible para una persona normal pero, aun así ¿A quien le gustaría tener la responsabilidad de llevar puesto un vestido que es más caro que varias casas juntas?


Este vestido de Malasia Faisol Abdullah ¿Se correspone con los 30 millones de dólares que cuesta? En euros 22'5 millones. Catorce metros de tela, 700 diamantes y cristales de swarosvski y un enorme diamante con forma de pera de 70 kilates hacen que éste sea el vestido con el mayor precio que te puedas encontrar.

Este vestido de Thierry Mugler esta valorado en 61.000€, y me pregunto yo ¿Hay alguien dispuesto a pagar tal cantidad de dinero por un vestido como este? Lo único que compensa un poco este precio son las piedras preciosas que tiene formando un corazón.
 
Hasta aquí un resumen muy por encima de lo que puede llegar a llevar puesto una mujer encima sólo para fardar de dinero. Aunque claro siempre hay la persona a la que le quedan bien vestidos cómo estos.


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